Modelos híbridos de trabajo

Si bien el teletrabajo pareciera hoy el “concepto estrella”, parece dudoso sostener que se mantendrá como única alternativa de trabajo o por lo menos con la masividad que se pregona.

Deberemos evaluar qué sucede cuando podamos volver a la oficina presencial. Por ahora, experiencias en el resto del mundo, demuestran un concepto híbrido, con una modalidad de trabajo con una parte de la semana en remoto y otra parte presencial.

Según un reciente estudio en Madrid, solo el 11,4 % se los trabajadores ve como única opción al teletrabajo, mientras que casi el 90% se inclinan por un sistema híbrido (encuesta realizada en Mayo/2020 por “Impact Hub Madrid” - empresa de coworking también con presencia en Buenos Aires -   sobre  un total de 219 empresas encuestadas)

 

Para nuestro país, sobre todo para las grandes concentraciones urbanas, donde los tiempos de viaje y condiciones del transporte público inciden notoriamente en la calidad de vida, pareciera una modalidad aceptable, de fácil implementación y de transición hacia modelos de teletrabajo plenos.  Es factible advertir que existirá un nuevo diseño de los espacios laborales, pero también una cierta desconcentración de los mismos.

 

Las oficinas centrales irán perdiendo importancia y espacios laborales descentralizados y flexibles, probablemente tomen vitalidad.

A la vez, la ausencia de un “establecimiento” físico de prestación de tareas y de una jornada rígida presencial, implicará cambios significativos en la organización.

 

Cada organización deberá implementar procesos y métodos, orientados hacia el resultado, y esencialmente, hacia la satisfacción del colaborador.  

 

En otras publicaciones, hemos expuesto la necesidad de implementar políticas y planes de capacitación en el marco del teletrabajo; como asimismo establecer un manual o código de “convivencia digital” que incluya las formas y modos de comunicación interna, los deberes esenciales, los pilares éticos aceptables en la comunicación pública, aspectos de buenas prácticas, ajustados a las necesidades y cultura de cada organización.

 

Estos puntos indican la importancia de trabajar ahora en el modelo de organización que se quiera implementar, intentando advertir los cambios significativos que deberán implementarse. Entendemos que es mejor actuar proactivamente y no por reacción, máxime si tenemos presente la velocidad y agilidad que los tiempos actuales imponen.